Alberto Tenorio – Guardián de Gol Sur

En esta publicación de Sangre Verdiblanca queremos recordar a un icono de nuestra grada, un personaje único y un ejemplo de bético donde los haya. Algunos ya lo tendréis en mente. Hablamos de Alberto Tenorio, para el que no lo sepa: “el hombre que vivía en Gol Sur”. Uno de nuestros principales cometidos como Grada de Animación del Real Betis Balompié es animar, obviamente, y para eso estamos; Gol Sur 1907 nace con la idea de dar un cambio al mundo de las gradas en Heliópolis, dar un gran paso adelante, aunando fuerzas, con mucha ilusión, y mucho Beticismo.

Por tanto, otro de nuestros objetivos es honrar a nuestros mitos, recordar a personas que lo han dado todo por el Betis, rememorar nuestra historia, respetarla, hacer BETIS y Beticismo. Y dentro de ello entraba dar un pequeño homenaje a este hombre, santo y seña de la grada de Gol Sur durante muchísimos años. Para ello, hace dos temporadas le hicimos un tifo del que más adelante os dejaremos fotos y le entregamos una placa en el palco, en la previa del encuentro Real BETIS-Alavés. Hoy os contamos de nuevo su historia.

Tenorio hijo es probablemente una de las personas más envidiadas por muchos de nosotros y es que es, nada más y nada menos, la persona que vivía en nuestra antigua grada. Dentro del corazón del estadio. Una casa normal y corriente situada en las entrañas del templo verdiblanco.

El hombre, que ahora cuenta con unos ochenta y nueve años, nació en el Estadio del Patronato, respiró la locura verdiblanca desde sus primeros momentos. Hijo de Antonio Tenorio, futbolista del Glorioso en los años 20 y 30 y otro bético digno de admirar. Con los Tenorio habitando dicho campo se forjó el Betis que ganó la Liga del 35, cuando nuestro gran fanático solo tenía cuatro años.

En 1936, el Betis arrendó nuestro estadio actual, por entonces municipal, y Alberto se trasladaba a vivir allí donde tuviese sede el Glorioso, abandonando el antiguo campo de las tablas verdes. En 1932 su padre deja el fútbol en activo y pasa a ser el encargado del mantenimiento del terreno de juego, así como de otras tareas dentro del club. Tenorio hijo crece en el corazón de un club mamando el Betis como probablemente no lo hemos hecho nadie nunca. Su vida fue el Betis cuando era utillero tras sustituir al mítico Adolfito; su vida es el Betis hoy, cuando pasea cada mañana por los aledaños de nuestro templo sin ofender a nadie, aunque insultando a todos; su vida será el Betis siempre, porque si no ha habido nadie capaz de separarlo del césped en el que nos defienden los once en sus casi noventa años, no lo habrá nunca.

Tenorio no siente el Betis. Tenorio es un trozo de Betis que paseaba cada mañana por un estadio que puede presumir de bético mucho menos que él. Porque cuando el Villamarín era municipal, Tenorio ya gateaba por el césped verdiblanco, entonces en El Porvenir. Es historia viva de un club hundido en muchas ocasiones, pero también del glorioso que resurgía de la nada para alzarse en el 35, en el 77, o en 2005 (esto ya lo vimos muchos). Es testigo de los amaneceres verdiblancos durante todos sus años de vida, que no son pocos. Descendiente de otro corazón casto y más bético que el escudo, al que en junio de 1980 invitaron amablemente a salir del templo, porque las reformas para el mundial del 82 así lo obligaban. Entonces el padre de Alberto respondió alto y claro: “de aquí solo me sacáis para el cementerio”.  Y así lo hicieron el 21 de abril de 1982.

La vida de Tenorio es una enciclopedia verdiblanca. El que tiraba del rulo de campo con tres más, cuando este pesaba 875 kilos; el que vendía plátanos por bananas a los italianos que ocuparon nuestro césped durante la Guerra Civil; al que mantearon los del 35 cuando solo era, como él dice, “un caracolillo chico”. El hombre que ha vivido 12 de los 21 escudos que ha tenido nuestro Betis, y desde dentro, qué más quisiéramos muchos. El que respira Betis y expira Balompié porque Real es su amor por este club.

Además de todo esto, hemos tenido el placer de entrevistar al sobrino de Alberto Tenorio, aquí os dejamos la entrevista, ¡no la podéis pasar por alto!

Remontándonos un poco a los orígenes de la familia Tenorio en Gol Sur, ¿Cuáles son los primeros recuerdos que tienes allí? ¿De dónde viene el beticismo que tanto caracteriza a vuestra familia?

+Pues verás, mi abuelo fue jugador del Betis, no sé decirte las fechas pero hace mucho. Cuando estaba jugando, en el Campo del Patronato, hizo unos arreglos a las tablas de las gradas que hacían que este se conociera como “el campo de las tablas”. Él era carpintero y le ofrecieron la posibilidad de quedarse trabajando en el club, desde entonces el vínculo ha sido muy estrecho. No es muy difícil deducir el beticismo que respira mi familia.

¿Cómo era para una familia humilde poder vivir en los bajos del Estadio del Real Betis Balompié?

+Vivir en las entrañas del Villamarín ha sido y será siempre un auténtico privilegio. Te puedo decir que jamás cambiaría ese mágico lugar por ninguna otra zona de Sevilla. Hemos tenido casas en Fondo, Gol Norte, Preferencia en ambas esquinas y, cómo no, la famosa ruló en Gol Sur. Mi abuelo nunca quiso salir del campo, decía que sólo saldría con los pies por delante y así fue. En la última casa fue donde murieron mi abuelo y mi padre y también donde se jubiló mi tío Alberto. Imagina lo que ha sido para nosotros vivir bajo el estadio.

¿Cuál ha sido el día más feliz que recuerdes en el Benito Villamarín? ¿Y tu peor momento como bético allí?

+De los buenos sería muy difícil decirte un día ya que son infinitas las experiencias vividas en tantos años y además muy intensas por los sentimientos que conllevan. De los peores que podría hablarte sería el descenso del Valladolid…

-Durante los más de 40 años que la familia Tenorio ha habitado Gol Sur, ¿con qué personas del club han tenido ustedes mejor relación? ¿Hay algún personaje único para ustedes?

+Personas que han marcado y mucho son béticos como Pascual Aparicio; Adolfito, utillero del Betis antes que mi tío Alberto; Vicente Montiel… No obstante, hay que decir que todas las personas relacionadas con el Betis, tanto trabajadores como directivos, han tenido un trato exquisito con nosotros.

-¿Cómo ves el nuevo Gol Sur y la nueva grada de animación que se ha creado?

+Hay veces que lo miro y me entristece. Se que es ley de vida pero el nuevo Gol Sur se llevó a el viejo, que para mi y mi hermana era casi la vida. A pesar de ello tenemos el campo más bonito de España en el que hay muchísimas vivencias: bodas, bautizos, comuniones, personajes míticos enterrados en ese Gol Sur… La grada de animación está en el sitio de siempre, donde el bético ha expresado siempre el sentir de su equipo, a mí me gusta.

-¿Quiere añadir algo más para acabar?

+ El Betis para mí es algo mío. Yo lo he disfrutado y sufrido como todos, pero de una manera muy diferente al aficionado. Jamás pondré en duda el beticismo de nadie pero sí diré que yo lo he vivido día tras día, noche tras noche, hora tras hora… Eso es como ver crecer a tu hijo. Ves lo bueno y lo malo pero te callas y siempre estás orgulloso de él. Son muchos años y no los cambiaría por nada en la vida. Si un equipo en España tiene historia de personajes míticos, de familias históricas, ese es el Betis. Por eso es así el Bético: vive y muere por el Betis. Incondicionalmente, sin mirar otras cosas… El bético nace, y eso no se puede abandonar nunca.

Desde aquí nos gustaría volver a dar las gracias a José por su colaboración y esperamos que todo el trabajo realizado, tanto en el fanzine como en el tifo tengan los resultados esperados. Porque señor Tenorio, usted dio el verdiblanco a los nuestros en el 77 cambiando las equipaciones astutamente mientras nadie miraba. Usted rechaza pisos en la playa o apartamentos con vistas al estadio y se marcha a la Ciudad Deportiva, porque allí se respira Betis y se viven los colores. Usted no es un utillero más, es el más fiable testigo de que el Real Betis existe. Usted, Señor Alberto Tenorio Aldón, es el Betis. La viva imagen de nuestro club y reflejo de lo que ha sido y es nuestro Glorioso. Por ello, hemos empleado nuestro tiempo, sudor y recursos, para que todo aquel que no tuviese la suerte de conocer la gran historia de su familia lo haga. A través de este artículo y a través de una grada que estará a sus pies, porque es más suya que de ninguno de nosotros.

La historia se respeta, y ella la forman los grandes fanáticos, los que de verdad tienen Sangre Verdiblanca.

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